Conociendo Moquegua

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lunes, 1 de junio de 2015

La magia negra del hacendado

Gastón Payes, era el dueño de la hacienda Totora, quien pone en venta su propiedad y el comprador era un agricultor de Ilabaya; pero no contaba con la suficiente cantidad de dinero como para realizar el negocio. Por curiosidad se entera que practicando la magia negra se puede conseguir una fortuna, es cuando decide leer la magia negra, donde indicaba que tenía que ubicar tres quebradas que se unan en una sola y justo lo encuentra en el contorno de la laguna de Aricota.

Con mucho coraje, prepara las acémilas bien coronadas con sus chipas, llevando una daga bien filuda y un ayudante. A una distancia no muy alejada deja a su ayudante con los animales, dirigiéndose solo a la quebrada, llega y se prepara con las oraciones respectivas, de pronto baja un toro enorme balando en medio de la polvareda, se inicia una lucha titánica, después de un arduo batallar el agricultor vence al toro, cuando el animal cae pesadamente al piso, se rompe el hechizo y se convierte en una enorme petaca de oro y plata, muy triunfante grita ¡Lo Logre! ¡Lo Logre! y emocionada llama a su ayudante.

Todo el tesoro lo preparan para cargar en chipas, no esperando mas se dirigen donde el hacendado, para efectuar el negocio, Gastón Payes lo vende y sin tener otra alternativa se retira. El pacto con el diablo no era tan sencillo pues tenía que pagar con su cuerpo y no podía buscar esposa; él se había convertido en mujer del diablo.



Aburrido de estar con el diablo, no sabe cómo deshacerse, muy preocupado busca la forma, de pronto se encuentra con un anciano, quien le aconseja que debe buscar una esposa; pero su esposa tenía que esperar al diablo en la forma que él lo hacía de cuatro patas y ella acude al negar apartado esperando la llegada, de pronto aparece lo mira diferente con cabellera larga distinto al hombre se asombra y sale disparado sin rumbo el diablo, de esta manera se destruye el pacto.


El agricultor se tiene que marchar lejos del lugar y para ello deja en arriendo la hacienda al señor Cornejo, después de un tiempo es afectada por la reforma agraria, para convertirse en las Seis Totora y hoy parcelada a los trabajadores.

Pago a las Tinieblas

Una legendaria laguna de Aricota, llena de misterio oculto, se dice que para utilizar sus aguas tuvieron que hacer entrega de seres humanos como pago a las tinieblas, por dos oportunidades.
Para el primer pago tuvieron que reunir varios niños, a quienes los invitaron a participar de un banquete, fueron llevados con engaños a la orilla de la laguna, donde se encontraba una mesa muy bien adornada, sobre ella se encontraba comida, dulces y gaseosas. Los niños conforme iban disfrutando del banquete, son atendidos con gaseosas pero mezcla de licor, conforme bebían se fueron mareando, llenos de euforia entre juegos y alegrías; de pronto las aguas desaparecen y se abre una puerta enorme, en el interior se veía una enorme ciudad iluminada, los niños van ingresando comiendo sus galletas bebiendo gaseosas, en medio de risas y juegos se fueron desapareciendo en el fondo de la ciudad.
El segundo pago fue con una delegación de Japón, dentro del grupo había una dama muy jovial y hermosa, llegando a Curibaya se abastecieron de alimentos, bebidas y busca una vitrola para poner la música, por la noche se dirigen a las orillas de la laguna , para preparar la entrega, siendo las doce de la noche, la dama se encontraba embriagada y la invitan a bailar, mientras bailaba se levanta un remolino fuerte, envuelve a la dama, en medio del remolino entre baile y baile, se va desapareciendo la dama en el fondo de la laguna.
Muchos arrieros y viajantes experimentaron, que a partir de las once de la noche, se escucha las risas y juegos de los niños, la voz de una dama que te llama, el cántico del gallo, que nos pone los pelos crespos de miedo, por más que se grite o corran se cunde mas la desesperación del terror, las personas de fuerte coraje logran pasar y las personas de débil se encantan o se vuelven locos.

Los zapatos de niño

Hace poco tiempo recibimos la visita de uno de los viejos tacneños uno de los pocos que quedan y que guardan en si trozos vivos y palpitantes de la historia de nuestros pueblos; y nos contó la leyenda que en seguida: "Este ocurrió en los primeros años del presente siglo".

Los niños del barrio de la antigua avenida "Dos de Mayo", se reunían las noches de luna, en grupos compactos, se iban a sus juegos en los jardines de la Plaza de Armas y de la vieja Alameda integrada siempre uno de esos grupos un niño de unos cinco a seis años de edad, bien trajeado y de hermosas facciones. Los niños del barrio no sabían su nombre pero eso no les interesaba gran cosa, el niño era alegre y cordial con sus amiguitos y en muchas oportunidades llevaba dulces o las llamadas "rosquitas", de agradable sabor, ensartadas, como cuentas de rosario, en delgados hilos, que obsequiaba muy generosamente a sus compañeros de juego.

Cuando ya retornaban de sus juegos, a hora determinada, "los mata perritos", se daban cuenta que el amiguito al llegar ante la antigua iglesia de San Ramón, les decía con cariñosa vocecita "Adiós" y "desaparecía".

Después de una leve pausa nuestro viejo amigo reanuda su relato:- "Yo que me dedicaba al arreglo del altar de la Virgen del Rosario, patrona de nuestro pueblo, para la misa del domingo, me di cuenta varias veces que los lindos zapatitos de plata del niñito aparecían abollados y cubiertos de polvo o barro y las mediecitas rotas..."


-¿Qué había ocurrido?- "Algo muy sencillo". El niñito, en varias ocasiones, se escapaba de los brazos de la virgen, y se iba a "mataperrear" con todos los niños del populoso bario de Dos de Mayo, por los jardines de la Plaza de Armas y por los márgenes del viejo Caplina, que corría por el centro de la Alameda poblada de sauces y de molles centenarios y las bellas estatuas de mármol.

La Quebrada del Diablo

Cuenta una historia que un día dos viajeros cabalgaban por el antiguo camino. Tendieron unos cueros de carnero y a corta distancia dejaron sus caballos que se encontraban cansados por el largo viaje desde Tarata, al pasar por la Quebrada del Diablo deciden descansar unos breves instantes, es cerca de media noche, una densa niebla “Kamanchaca” cubría el camino.

De pronto, escucharon unos pasos que se acercaban, un desconocido estaba delante de ellos y los invitaba entrar en su mansión a pasar la noche. En ese instante los arrieros se dan cuenta que a pocos pasos se encontraba la mansión y llevados por una fuerza mayor lo siguen.

Ramón y Pedro así se llamaban los arrieros, asombrados por lo que veían mucha comida, fruta, licores finísimos y joyas de oro el señor decía:
-Esos son mis tesoros.
Al ver tanta riqueza junta uno de ellos asombrado exclamó ¡Jesús!...

Y al instante desaparece todo, al amanecer se dieron cuenta que tal mansión no existía y todo era como una mal sueño, sin entender a ambos qué les había sucedido esa noche, lo extraño fue que cada uno al día siguiente tenía en su mano una moneda de plata de tiempo del Rey, y ellos asociaron al caballero de esa noche con el diablo “Supay”.